Anatomía de los dientes

Bienestar
20/07/2021

Nos lavamos la boca todos los días y miramos nuestros dientes en el espejo, pero es muy probable que, si nunca te has parado a mirar uno de cerca y a estudiarlo, no sepas cómo es un diente realmente y de qué partes se compone. ¡Hoy es el día de descubrir la anatomía de los dientes!

Para facilitar la comprensión de los problemas que pueden afectar a la boca, aquí tienes un análisis de la estructura maxilodental y de las piezas dentales.

Conoce tu boca: Las denticiones

La boca es la puerta por la que el alimento entra a nuestro organismo, que cuando hablamos, reímos, o comemos, es perfectamente visible; en su interior encontramos los dientes. Durante la infancia, la primera dentición solo se compone de 20 piezas, porque los bebés y los niños pequeños, debido a su alimentación, no necesitan más. Una vez estos dientes se caigan, aparecerá la dentición adulta, de modo que la anatomía de los dientes se verá compuesta por las piezas dentales que nos acompañarán toda la vida, y constará de 28 a 32 piezas con una estructura clara y sorprendente.

Estructura y anatomía de los dientes

Todas las piezas dentales están compuestas por tejidos mineralizados a partir de calcio, fósforo y magnesio, ¡es de ahí de donde procede su dureza! Cada diente se divide en tres partes principales:

- Corona: es la parte visible del diente.

- Cuello del diente: Así llamamos a la zona de unión de la corona con la raíz, situada en la encía marginal que rodea a los dientes a modo de collar.

- Raíz: Se encuentra dentro del hueso alveolar y es la parte no visible del diente. En su interior se encuentra la pulpa dental. Sirve de anclaje para la pieza, y, dependiendo del diente, tiene entre una y tres "patitas".

 

Estas tres partes forman pate de la anatomía de los dientes, y a su vez se subdividen en diferentes secciones:

- El esmalte: Es el tejido más duro y mineralizado de todo el cuerpo humano y cubre la corona del diente. Su superficie es muy lisa y blanca. En un 96% es materia inorgánica (cristales de hidroxiapatita) y en un 4% materia orgánica y agua.

- Es muy resistente a la abrasión producida por la masticación, pero vulnerable a los ácidos que pueden hacerlo sumamente sensible. Se puede remineralizar a través del flúor, que transforma los cristales que lo componen y los hace más fuertes. Para protegerlo Fluocaril Bi-Fluore es la pasta dental adecuada. Gracias a su alta concentración de flúor, 2500 ppm, y su fórmula dual, actúa de forma inmediata adhiriéndose directamente sobre el esmalte y continúa actuando incluso después del cepillado.

- La dentina: se encuentra debajo del esmalte y es la responsable del color de los dientes. Además, proporciona elasticidad al esmalte y protege la pulpa de las agresiones externas; es más dura que el hueso, pero menos que el esmalte. ¡Ojo! Si se expone directamente a la masticación se desgasta rápidamente.

- La pulpa dental: es la capa más interna del diente.

- El periodonto: Es el conjunto de tejidos que fijan el diente al hueso y sin el que el diente no podría existir. El periodonto tiene una función de soporte y también sensitiva, porque capta la presión al apretar. Está formado por:

- Cemento radicular: Es la capa externa de la raíz. Su superficie es rugosa y amarillenta.

- Ligamento periodontal: un tejido formado por fibras que unen el diente al hueso y permiten que el diente posea un cierto grado de movilidad y capacidad de amortiguación.

- Hueso alveolar: es la parte del hueso maxilar donde se alojan los dientes.

- Encía: es el tejido fibroso unido al hueso alveolar, al ligamento periodontal y al diente.

Ahora que ya sabes un poco más sobre tus dientes, es un buen momento para conoce mejor Las edades de los dientes: etapas y dentadura infantil o Fisiopatologías dentales: conócelas y aprende a evitarlas.