repartiendo-las-tareas-familiares

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La casa es un verdadero desastre: los platos se amontonan en los alrededores del fregadero, los juguetes están esparcidos por el suelo, la basura prácticamente podría caminar sola rumbo a la puerta de lo grande que es… Y el perro todavía no ha salido de paseo. ¿Te suena?

La lista de tareas puede ser interminable… Aligera un poco tu carga física (y otro poco la carga mental) “reclutando” a tu pareja y a vuestros chavalitos para que compartan contigo alguna de las tareas que queda por hacer. ¡Así estáis juntos y tú te sientes acompañada y apoyada!

Repartiendo las tareas

Reconozcámoslo: a nadie le gustan las tareas domésticas. Cuando pidas ayuda no van a saltar de alegría y van a ir corriendo como flechas a hacer lo que les mandes (o sí, hay niños muy buenos que disfrutan ayudando, pero casi todos prefieren disfrutar con otras cosas), así que no te dejes disuadir por sus quejas y gemidos, e intenta vendérselo, no como quehaceres, sino como trabajo en equipo y tiempo en familia. ¿Quieres algún consejo?

 

  1. Inculca espíritu de "equipo": alguien limpia la mesa mientras otro carga el lavavajillas, el de al lado guarda las sobras y el que falta dobla la ropa. ¡Cuando todos colaboran, las tareas se realizan de forma más rápida y eficiente!

     

  2. Al ritmo de la música: la música puede conseguir que ayudarte en las tareas sea un tiempo de diversión. ¡Pon la música que te guste o que le guste a los niños e inventad pasos de baile!

     

  3. Si se siguen resistiendo… ¡persiste! ¿Hacen pucheros? ¿Te ponen ojitos de cachorro? Hazlo tú también, ponles carita de pena. Sabemos que a veces se acaba antes haciéndolo todo tú en lugar de convencerles para que te ayuden, pero ten fe: necesitas apoyo y con el tiempo ellos se darán cuenta de que si te ayudan tú eres más feliz, que es lo justo. Insiste, continúa pidiéndoselo hasta que lo hagan y haz que se den cuenta de todo lo que tú haces cada día por ellos porque les quieres, sin que nadie te lo pida.

     

  4. Juntos, siempre juntos. Lo más importante es que se sientan arropados ellos también y que hagáis las cosas juntos. Si la aspiradora está llena o hay que coser un botón, pide ayuda a los niños, tardarás un poco más, pero arreglar las cosas en equipo genera la satisfacción del trabajo bien hecho: “lo hemos conseguido! Y hemos sido nosotros”.

     

  5. ¿Y si preparamos la cena juntos? A mí no me gusta nada estar sola en la cocina, me siento abandonada mientras los demás están con sus cosas. A veces les pido que vengan a hacerme compañía, a poner la mesa o a ayudarme con algún plato: mezclar la ensalada, medir los ingredientes… ¡acostúmbrales a que estén contigo y colaboren!

     

  6. También pueden ayudarte a fregar el menaje que haya que lavar a mano y no sea peligroso: las tablas de cortar, los vasos, las sartenes pequeñas, los cubiertos de madera… con Fairy es fácil, como es tan potente, con solo un poquito y sin apenas frotar podrán quitar toda la grasa. ¡Es buena idea porque a medida que tú cocinas ellos van recogiendo!

 

¿Qué te ha parecido este artículo? ¿Te ha gustado? ¡Dale me gusta o déjanos un comentario! Fairy lleva toda la vida contigo… ¡cuéntaselo a tus hijos! Cuando crezcan lo recordarán pensando: “siempre estuvo en mi casa”.

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