CLAVES PARA VIVIR "LA BODA PERFECTA" (SEAS QUIEN SEAS)

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Todos queremos una boda perfecta, ¿verdad? La novia, desde luego, el novio, la madrina, los testigos, los invitados… todos desean la boda ideal, y probablemente, que lo sea depende, en cada caso, de temas muy diferentes. Por eso hoy os dejamos unas pequeñas recomendaciones para que disfrutéis al máximo, ¡sea cual sea vuestro papel!

El objetivo de una boda es disfrutar y divertirse, así que ya seas la novia, la madrina o una invitada, ¡te contamos cómo vivir la boda perfecta! Toma nota, ¿preparada?


Si eres la novia

¡Te casas! Seguro que estás un poquito nerviosa, y es normal, la emoción a veces nos supera. Para que el día de tu boda sea perfecto y lo disfrutes como la que más, puedes apuntarte unos cuantos secretos que te ayudarán a estar más tranquila y a tenerlo todo bajo control.

  • Todo listo y OK unos días antes, si puedes evitarlo, no dejes nada para “última hora”. Tu ropa y todos los complementos prepáralos allí donde te vayas a vestir, dos días antes, incluido un batín elegante para las horas previas de peluquería y maquillaje.
  • Come, lo necesitarás. Antes, durante y después de la boda. Con moderación, eso sí, y cosas que no sean pesadas o indigestas… ¡y que no manchen mucho! Es importante que ese día estés llena de energía y salud. Y por supuesto… ¡no te pierdas el menú de tu boda!
  • Delega y pásalo bien. Querrás que todo salga perfecto, pero no podrás controlarlo todo, así que nombra a personas, de confianza y responsables, que se encarguen de supervisar cada uno de los detalles: las flores de la iglesia, tu neceser de retoques y aseo, los regalos, los anillos, el catering, etc. Y tú, simplemente, vive el momento y disfruta.
  • La noche previa. Es una noche especial… ¿por qué no haces algo especial? Como celebrar una pequeña fiesta en casa con tus amigas, salir a tomar algo con tus padres, ir al cine… algo que te ayude a compartir los nervios y tranquilizarte. ¡Y descansa bien toda la noche!
  • El vestido y… 3, 2, 1, ¡empieza la boda! Puede que las horas de antes de salir hacia la iglesia seas un manojito de nervios, rodéate de gente efectiva y tranquilizadora. Alguna amiga, prima o hermana que te lo haga todo más fácil, desde colocar el vestido a sonreír simplemente sin correr de un lado a otro… y que sepa cuando darte un abrazo u ofrecerte una infusión con galletas.
  • Piensa que este va a ser uno de los días más importantes de tu vida… ¿te lo quieres perder? Sonríe, respira y disfruta. Déjate querer y no intentes complacer a todo el mundo.


Si eres la madre de la novia

Seguro que estás tan nerviosa como ella… ¡o más! Pero es un día muy feliz para todos, y tienes que ayudarla a pasarlo lo mejor posible. Eso empieza por pasarlo bien tú, y ser, como has sido siempre, su apoyo incondicional:

  • “Nervios no”, si hace falta tomaos una tilita. El Día B tienes que ser resolutiva, y un bálsamo de calma para tu hija. Tu función es apoyarla para que se sienta segura y feliz, como siempre.
  • Ayúdale a elegir en aquellos aspectos que no tenga claros, como los detalles de última hora del peinado. Y sonríe, estar accesible para todo es clave ese día.
  • En la boda eres un mix entre Asistente personal de la novia y Relaciones Públicas: aunque estén la madrina y las damas, tú siempre serás “la madre de la novia”.
  • Si te agobias en algún momento, pide un vaso de agua y refúgiate 5 minutos en alguno de tus lugares favoritos de la casa o el banquete.
  • Tu look: elegante y sencilla, puedes vestir de forma complementaria a la madrina, evitando las coincidencias de color, corte e incluso en lo que se refiere a la mantilla o el tocado. Apuesta por trajes discretos pero que saquen a la luz lo mejor de ti. Lo que no falla: faldas y vestidos a la rodilla y mangas francesas.
  • Elige unos tacones cómodos, que te dejen bailar y disfrutar toda la boda.
  • IMPRESCINDIBLE: Llevar un bolso de supervivencia para ti y para la novia: pañuelos de papel, corrector, cacao, barra de labios, dinero, tarjeta de crédito y móvil.


Si eres la madrina (también llamada "la madre del novio")

Ser la madrina de una boda es toda una responsabilidad, ¡y un privilegio! Después de la novia, eres la segunda figura femenina más importante en la boda.

  • Eres uno de los mayores apoyos de la novia, pero claramente, también el del novio. De ti depende tranquilizarle en los momentos anteriores a la boda y a la llegada de la novia, por eso tienes que estar relajada y contenta, y contagiar a todos con tu tranquilidad.
  • Ponte guapa, ¡pero cómoda! Tu look debe seguir la pauta que marque el de la novia, y nunca competir con este. Lo mejor: un diseño y elegante, que evite los tonos blancos y claros, como el beige o gris. Tonos joya para la noche y pastel para la mañana.
  • Protocolo: si la boda es de mañana, lo adecuado es un largo midi, por la rodilla, y mantilla o pamela. Si es de tarde-noche, viste de largo y con un tocado discreto.
  • Estate pendiente de la novia en todo momento y procura servirle de apoyo para controlar todos los detalles: el arroz, la ceremonia, la atención a los invitados, los pajes y el buen rumbo del banquete. Sé comprensiva, pero inflexible, y todo saldrá bien.
  • TUS BÁSICOS: un peine, una barra de labios, dinero, un teléfono móvil, ¡y mucha paciencia y templanza!


Si eres una invitada

Si vas a la boda es que eres alguien importante para los novios y quieren que les acompañes, así que sé buena, pónselo fácil y diviértete.

  • Confirma tu asistencia lo antes posible y hazles un buen regalo, más o menos proporcional al precio del cubierto.
  • Si te decides por los tonos blancos o negros, rompe la monocromía con accesorios de color, pero no te pases con el flúor.
  • Nada de llegar tarde al enlace. Empieza a arreglarte con tiempo para estar allí a la hora hora y encontrarte con los demás. Es el día de los novios, ¡no les falles!
  • A la salida de la iglesia, felicítales, y cuando te vayas no olvides agradecerles la invitación.
  • Importante: no te pases con la comida o con la bebida, y si lo haces procura no perder el control y provocar daños irreparables. Coquetea, baila y disfruta, cuánto mejor te encuentres físicamente, mejor te lo pasarás.
  • IMPRESCINDIBLES: un zapato bajo de recambio para bailar toda la noche, chicles, un vial de colonia, un cepillo y un chal por si refresca. ¡Que nada te estropee la fiesta!


¿Y la dama de honor?

Ser dama de honor es emocionante, ¡no serás solo una invitada! Tú has sido designada por la novia para ser su dama de confianza en ese día tan especial, así que mentalízate, ponte muy guapa y disponte a disfrutar de ser la invitada más privilegiada.

  • Tendrás que estar lista por la mañana para ayudar a la novia a ponerse el vestido, maquillarse, peinarse y desplazarse.
  • Puede que tengas que encargarte de las alianzas y ser la guardiana de la bolsa de emergencia de la novia, todo ello con total discreción.
  • Es muy importante que estés descansada, ilusionada y cómoda para sonreír a todos, en las fotos oficiales y a la novia cada vez que la mires.
  • Mientras su madre y su madrina atienden a los invitados y deambulan de aquí para allá solucionando cosas, tú debes ser el apoyo total para la protagonista, y la ayuda perfecta para todas las dudas, miedos y preocupaciones que surjan durante el enlace. Procura estar cerca para que ella pueda encontrarte.
  • Ayúdala: coge el ramo durante la celebración si lo necesita, espérala al salir del coche a su llegada, coloca adecuadamente la cola y cuida de la perfección del vestido y el velo.


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