Octubre 2012

OCTUBRE 2012

¿Quién de nosotras no se ha tirado nunca por el tobogán del parque jugando con sus hijos? Si tú también lo has hecho seguro que te sientes identificada con esta página del diario de Margarita… al final, muchas madres compartimos un sin fin de experiencias similares, ¡y son la mar de divertidas!


El culo de mamá

(26/10/12)

Desde hace tiempo vengo intuyendo de forma clara que me hago mayor. Será normal, supongo yo, porque suele sucederle a toda la gente que conozco, aunque la verdad es que eso no me consuela lo más mínimo, para qué voy a mentirles…

Me levanto de la cama con achaques, luxaciones y dolores diversos en músculos que ni siquiera sabía que existían, pero mal que bien he ido sobrellevándolo con dignidad hasta que el viernes pasado me di de bruces con la evidencia.

El problema no radica en mi deterioro físico, que tampoco es tan grave si tenemos en cuenta que aún me veo las puntas de los pies sin inclinarme, se trata más bien de la imagen mental que tengo de mí misma. Me miro al espejo y sigo viendo aquella adolescente dinámica que salía a la calle con el mundo por montera y unos pantalones ajustados hasta decir basta. Brincaba, salía, entraba y todo ello con una agilidad y un poderío propios de una campeona de gym-jazz.

Con esta imagen quizá algo obsoleta de mí misma tuve a bien subirme el martes pasado a un tobogán de parque común para hacer partícipes a mis hijos del dinamismo loco de su madre. Todo fue bien durante la bajada, quizá un poco más vertiginosa de lo que me esperaba, pero al llegar a tocar suelo, en vez de hacerlo con caída en espiga y entrada en tirabuzón, lo hice directamente con toda la superficie del culo, perdón, del coxis, sobre la arena mojada. Tal fue el sonido BUM de mi cuerpo al chocar contra el suelo, que el parque se paralizó al completo por un momento, o al menos eso sentí yo al quedarme sin una gota de respiración.

Al ver la lividez de mi rostro y el grito despellejado que se me escapó por la garganta, mi marido vino corriendo en mi auxilio para ayudarme a recuperar la verticalidad mientras me decía una frase la mar de esclarecedora “Margarita, si es que ya no tenemos edad para estas cosas….”

Gracias, majo, era justo lo que necesitaba.

Desde entonces camino como si me hubiese quedado paralizada en mitad del acto de sentarme en una silla, algo normal por otro lado si tenemos en cuenta que no he sido capaz de sentarme desde entonces.

Pero lo peor de todo llegó al día siguiente, cuando al ir a recoger a los niños del cole, la tutora de Bruno me sorprendió con un inesperado…

- ¿Hola Margarita! ¿Qué tal tuuuuu….?

- ¿Trabajo? ¿Marido? – dije yo mentalmente intentando acabar una frase que me aterraba terminara con la palabra “culo”.

- Tuuuuuuuuu – continuó ella – ya sabes, tuuuuu

- ¡Bien! – exclamé con amplia seguridad en mí misma y unas ganas locas de terminar la conversación – un poco mejor cada día. Una contestación muy estándar que me dio la posibilidad de salir escopetada a reprender airada a mi hijo por desvelar secretos familiares.

- ¿¡Cómo se te ocurre contarle eso a la profesora, hijo? – grité en cuanto llegamos a casa.

- Pero tú siempre me dices que hay que ser sincero, mami.

Y a continuación, veinte minutos de charla para explicarle que la sinceridad termina donde empieza el coxis, digo el culo, de su madre…

Frases de (tu) madre

(19/10/2012) Frases de tu madre

Cualquier mujer que se precie, sobre todo si ha sufrido en sus propias carnes los sinsabores de una adolescencia revuelta, habrá jurado en algún momento no parecerse nunca a su madre. Todas, sí, no lo nieguen… Renegábamos de su forma de decir las cosas, de sus preocupaciones poco lógicas, de sus desvaríos, de su intromisión, de sus trabalenguas, dichos y acertijos... y resulta que a día de hoy somos el mejor dibujo suyo que un copista pudiera calcar. ¿Y el discurso? Cuántas veces no me habré pillado a mí misma repitiendo palabra por palabras frases antológicas de mi madre… Entre mis favoritas están…

Ay, es la primera vez que me siento en todo el día… Y da igual que lo sea o no, pero cada vez que apoyo las posaderas en el mullido tacto del sofá siento como si llevara sin sentarme desde las pasadas navidades.

Sé que es una tontuna, que nadie se ha quedado así por guiñar un ojo y encoger los hombros mientras silba una absurda canción, pero ahora cada vez que veo a mis hijos haciendo muecas no puedo evitar advertirles…. ¡¡No pongas esa cara que te va a dar un aire!!

¡Calla y contéstame!... Muy contradictoria esta frase, sí, ya lo sé. Por insólita sólo aplica a las madres que son telépatas de profesión. Yo de momento me entreno duro para ello.

Después de la leche nada eches: Si cualquiera de mis vástagos me pide un gajo de mandarina después de ingerir un lácteo mi cara de espanto supera con creces la de cualquier película de terror. Para mí es sinónimo de diarrea instantánea, qué le voy a hacer…

Mejor que llores tú a que tenga que hacerlo yo. Ya sé que es la frase más cortarrollos del imaginario materno pero es tan gráfica. Ésta también la utilizo bastante, que soy muy dramática toda yo. Y si ya la digo mirando al horizonte y con el dorso de la mano sobre la frente, el efecto es sobrecogedor.

Tráeme el chisme ese que está ahí… Después de una sucesión interminable de preguntas y respuestas sobre la posición tridimensional de los objetos, tipo ¿pero dónde? ¿aquí de aquí o de allí? esta frase siempre termina con un …¡Mira déjalo, que tardo menos yendo yo!

No te lo vuelvo a decir. Es curioso pero ésta puede darse innumerables veces en la misma discusión, aunque siempre suene a ultimátum. Personalmente la repito cinco o seis (mil) veces al día.

Como te tragues el chicle se te van a pegar las tripas. Lo confieso, la dije ayer mismo y mientras lo decía yo misma me lo creía, imaginándome sus pequeños estomaguitos amalgamados y con textura de blandiblú.

Cálzate, que el frio entra por los pies... Y si confluyen en la misma coordenada espacio- temporal pies descalzos y pelo mojado, ya me pongo de los nervios. Soy capaz de poner gorros y calcetines hasta en un seis de agosto si el del tiempo anuncia nublado.

No te acerques tanto a la tele que te vas a quedar ciego. No, no tengo informes que lo demuestren pero estoy convencida de que los rayos esos que salen de la tele y se propagan rectilíneamente, buenos para la vista no son. Ni para el intelecto a veces tampoco…

Ni maquinitas ni maquinitos. Tremenda sentencia para negar o dar por concluido algo, sin posibilidad de objeción ninguna. Sería feliz si algún día pudiera soltarla en la cara de mi jefe. “¡¿Qué horas extras ni horos extros?!”

Todas y cada una de estas frases resumen a la perfección la esencia de ser madre… el temor doloroso, la duda constante, la sobreprotección… ¡y la extrema pesadez! Frases que se repetirán por los siglos de los siglos porque, como dice un amigo mío, la mejor forma de saber todo lo que una madre ha hecho y dicho por ti es tener tus propios hijos.

Tus marcas de confianza

Registration

¡Únete a Próxima a ti y consigue ventajas exclusivas!

Regístrate por aquí

Confirma tu información personal

Para finalizar el proceso, por favor completa la siguiente información

Detergente para la ropa

Ariel

Ariel

€2,00

de descuento en cualquier tienda

El primer detergente que contiene 3 líquidos diferentes en 1 sola cápsula. **

Detergente para la ropa

Ariel

Ariel 3 en 1

Vale Dto. ARIEL

Para imprimir tus cupones, comprueba que tu computadora está conectada a la impresora
Ya has impreso este cupón
:D
:D

:D

Embajadora
SC19922363304