Madre en modo Rodríguez

AGOSTO 2013

Se acaban las vacaciones y llegan las noticias sobre la depresión post vacacional. Yo al revés, te voy a contar porqué a mi me encanta volver a casa.


Lo bueno de volver de vacaciones

30/08/2013

Agosto llega a su fin y con él, el verano. La vuelta al cole ya está aquí y vamos volviendo todos a casa. Hogar dulce hogar.

Nos quedan los recuerdos: las fotos, las cositas que nos hemos comprado, las anécdotas, alguna que otra costra y las picaduras de mosquitos… sí, de estas últimas me traigo unas cuantas. Cómo dice Víctor, mi hijo mayor, “mami como estás gorda, debes de tener mucha sangre y por eso te pican a ti”… Será… Hala, así se consuela a una madre que tiene las piernas que parecen un colador, llenitas de agujeros y cráteres. Toma ya.

A lo que iba, a parte del tostón de deshacer maletas y poner lavadoras una tras otra sin descanso, la vuelta a casa me encanta. No lo puedo remediar, pienso que soy rara, cuando no paro de leer que 6 de cada 10 españoles tienen estrés post vacacional. Pues yo no oye, soy una de las cuatro restantes. Lo recuerdo desde niña, los últimos días de vacaciones, mis amigos se ponían tristes porque cómo decía aquella canción: “el final del verano, llegó y tú partirás…” y yo en cambio siempre tenía ganas de volver. Los motivos han cambiado, pero imagino que desde pequeña, he sido hogareña por eso me ha gustado siempre regresar. Vuelves y empiezas a escuchar palabras de ánimo por todos los sitios. Y yo los agradezco a la vez que pienso para mí que ánimo, me sobra. Las vacaciones han sido estupendas y ahora me espera mi casa, mis cosas, mi ciudad, reencontrarse con amigos. ¿Qué más se puede pedir?

No es que me guste, es que ¡me encanta! Fue llegar y echarme una siesta en mi cama de campeonato. Cómo la he echado de menos, mi cama, mi almohada… por no hablar de los utensilios típicos de cocina. No sé si son manías pero entre que en los apartamentos suele haber poca cosa y que una es un poco suya, parece que no se cocinar si no tengo mis trastos a mano. Sales de la ducha y te puedes dar crema y después vestirte con normalidad. En la playa noooo, en la playa es salir de la ducha, darte crema y empezar a sudar como si estuvieras en una sauna. Por no hablar de pelo, el primer día, según me vieron aparecer mis hijos, me miraron horrorizados, cómo si les hubieran cambiado a su madre, hasta que Bruno, que no cerraba la boca y me miraba fijamente soltó: Mamá, ¿qué te ha pasado en la cabeza? Pobre míos, dudaban si esa mujer con los pelos medios rizados, con el pelo raramente abultado, era su madre.

En fin, que si pongo en la balanza, encuentro muchas más cosas positivas que negativas. Adoro volver a casa, tengo la suerte, que disfruto con mi trabajo, y eso es importante. Me gusta recuperar nuestras rutinas familiares, preparar la vuelta al cole con ilusión, empezar una nueva etapa y lo más importante, seguir disfrutando y viendo cómo crecen, mis tres mini seres.

Madre en modo Rodríguez

23/08/2013 Madre en modo Rodríguez

Soy una madre en modo Rodríguez sí. Así de primeras suena bien, es más, cuando los amigos empiezan a enterarse y surge la conversación la heroína soy yo. Yo que pensaba que el suertudo era mi marido, que se queda en la playa con los niños y tiene más vacaciones que yo y no. Es a él al que todos le miran con cara de estar a punto de ponerse delante de un toro y a mí en cambio, me toca la sonrisa picarona.

No es por quitarle mérito a mi santo, pero mientras tecleo en el ordenador de la ofi semi desierta, él disfruta del mar, el sol y los amigos. Rodeado de tres miniseres eso sí, pero oye, que está de vacaciones y yo trabajando.

Cuando una sabe que va a estar una semana sola sin maridos, sin niños, sin despertares nocturnos, sin planificación de menús, sin escuchar a Peppa Pig, sin gritos, sin animales esparcidos por el suelo durante 7 días, un escalofrío te recorre el cuerpo.

Regresé en tren haciéndome una lista de todo lo que podía y quería hacer. Lo primero poner la casa en orden, no es que me emocionara la idea pero sin niños cunde más y toca hacerlo. Limpiar cortinas, peluches, quitar polvo… en fin poner la casa a punto para cuando desembarque la tropa. La nevera me propuse no llenarla mucho pensando en empezar desde ya a recuperar los kilos de más que se han vuelto conmigo.

Me propuse muy seriamente hacer limpia de fotos del móvil, descargar las de la cámara y hacer una selección de las mejores para llevarlas a imprimir antes de navidad…

Tirar y tirar. Una de las cosas que me chifla hacer cuando estoy sola. Me siento como si estuviera haciendo algo malo pero oye me siento taaan bien. Nadie ve lo que tiro, nadie dice "mamá ese coche aunque esté roto no lo tires", maridos que te juran que esa camiseta roída sólo se la pondrá en casa pero que por favor no la tires porque la tiene cariño… y así me lío me lío y no sabes tú la de espacio que ganamos.

Empezar a organizar a vuelta al cole, repasar ropa, mochilas, ir a recoger los libros…

Todo planificado por días para que me de tiempo a todo antes de que lleguen. I-lu-sa. Hasta que me de repente me llega un guasap de una amiga proponiéndome una incursión en las últimas rebajas… Una sonrisa se dibuja en mi cara y el plan da un giro de 180º. Compras, terrazas, cines…

Os confieso que no he hecho ni la cuarta parte de la lista, pero me lo he pasado pirata, no he parado en casa. He recuperado amistades, nos hemos puesto al día, he vuelto al cine meses después….Así que, va ser verdad los que decían que la suertuda era yo, y me miraban con envidia el día que hacía las maletas. Eso sí, ahora estoy deseando achuchar a mi familia y volver a la rutina. Me gusta el ruido de mi casa.

Bienvenidos.

En la playa nos temen

16/08/2013 En la playa nos temen

Bajar a la playa la familia al completo es toda una odisea. Para que os voy a engañar. Entre todo lo que llevamos parece que cada día que pasamos en la playa en una mudanza y no os creáis no, si al final no estamos ni tres horas.
Si sois padres sabréis de qué os hablo. El modo on "por si aca" de las madres se activa en modo alarma según ponemos un pie en el apartamento y la bolsa de la playa se convierte no en una, ni dos, hasta tres bolsas llevamos oye.

Uno, dos y hasta tres botes de crema por si se acaba el primero e incluso el segundo. Uno, dos y hasta tres bañadores por si a los niños les da frío y hay que ponerles uno seco. Multiplicado por tres niños, nos da la bonita suma de nueve bañadores señores.

Seguimos sumando. Algo para comer a media mañana porque hay que ver el hambre que les da el mar a mis tres trogloditas, botellas de agua a tutiplén, las inolvidables toallitas, antimosquitos, gafas de sol para unos y para otros, también las de bucear, manguitos, churros, tablas de surf, cubos, palas, regaderas…. La sombrilla, una par de sillas, toallas, capas… Y como el que no quiere la cosa, como la mañana se suele complicar entre hacer unos pocos deberes, comidas y recoger, no conseguimos plantar nuestro campamento base antes de las 11. Hora maldita donde las haya porque los madrugadores todavía no se van y los tardones llegamos en manada y buscar un sitio donde poner nuestro pinchito, se convierte en un tarea digna de ganar una prueba de resistencia.

Entre varias sombrillas de colores logramos poner la nuestra mientras los vecinos nos miran de reojo y se temen lo peor. No hemos acabado de montar nuestro chiringuito cuando Marina ya ha pisado llena de arena varias toallas, Bruno ha mojado con el cubo al señor de delante, Víctor huyendo de su hermano, por poco tira la sombrilla de detrás… y mientras el padre pone paz y sigue desembalando pertenencias yo, toda sudorosa voy disculpándome a derechas y a izquierdas, antes de que nos consideren familia non grata.

Ay, a pesar de todo, qué bien se está de vacaciones hombre ya! Entre niño, va, niño viene, una consigue adentrarse en el mar y mientras me pierdo en lo "mondo" como dice Marina, me reconcilio con el mundo, recargo pilas y salgo dispuesta a hacerles a mis hijos el mejor castillo, con cuevas, piscina y un sinfín de cuestas de agua, con sus torres y sus churritos de arena. Es lo mejor del verano, y llena de arena disfruto como una enana al lado de mis tres locos bajitos. ¡Felices vacaciones!

Las vacaciones perfectas

09/08/2013 Las vacaciones perfectas

Once meses deseando que lleguen las vacaciones pero reconozco que es oír la palabra maleta y me entran escalofríos. Pero, ¿por qué hay que hacerlas? Tanto invento, tanto invento y aún las prendas no saben meterse solas y teletatransportarse al apartamento veraniego de turno… pues vaya!

Fantaseo con que eso ocurra algún año de estos, ¿te imaginas? Venga vamos a soñar con unas vacaciones perfectas.

  • - Primer sueño: Te dan las vacaciones en el trabajo y te vas sin ningún marrón encima que haga que te estén llamando de la ofi según metas los pies en el agua.
  • - Segundo sueño: No tienes que hacer las maletas. Se hacen solas, las prendas muy listas ellas se doblan en la maleta, sin excesos, sin estallar, sin el temido "por si aca". La ropa justa que vas a necesitar durante las vacaciones. Y puestos a soñar, lo dicho rematemos con que se teletransportan.
  • - Tercer sueño: Coges el coche, sin atascos y con los niños dormidos durante todo el viaje, mientras tu marido y tú escucháis vuestra música favorita mientras vais viendo vacas y molinos de viento.
  • - Cuarto sueño: llegas al apartamento, que sorprendentemente está limpísimo y allí están tus maletas. La ropa colocadita y sin una arruga y para colmo, la nevera está llena con todo lo que tus retoños y vosotros vais a necesitar durante la estancia.
  • - Quinto sueño: Esta vez sí, el apartamento está de verdad de la buena, en primera línea de playa.
  • - Sexto sueño:Da igual a la hora que lleguéis a la playa, siempre hay sitio para poner la sombrilla cerquita de la orilla para poder vigilar a los niños.
  • - Séptimo sueño: No hay que estar echando yeso, digo crema, en los cuerpecillos de tus hijos, se han hecho inmunes a los rayos ultravioletas.
  • - Octavo sueño: Es acercarte al chiringuito y tener un tinto de verano fresquito esperándote, sin agobios ni gente sudada en bañador.
  • - Noveno sueño: Hace el calor justo para que a uno le apetezca bañarse, pero sin necesidad de tener la sensación de estar en una sauna permanente.
  • - Décimo sueño: Mi pelo no parece una fregona, luce estupendo y brillante aún estando en el mar.

Yo creo que ya, ¿no? No vayamos a pedir demasiado y que al final echemos de menos la crema, el pedir permiso para poner la toalla y las temperaturas de más de 40. ;)

Reflexiones piscineras

02/08/2013 Reflexiones piscineras

Las tardes de piscina dan para mucho. Me paso cada día una media de tres horas pero me saben y me sientan como si fueran ocho, sin exagerar. En los pocos minutos que tengo de relax, oséase, cuando los niños meriendan tranquilos o mientras juegan a las cartas con los vecinos del quinto, aprovechando que Marina duerme en la toalla, a una le da por pensar. Que para qué engañarnos, es algo que desde que soy madre creo que lo hago poco. Las cosas que hago a veces pienso que es ya por inercia porque pensar, pensar, no suelo tener tiempo, para que engañarnos.

A lo que iba, que me pongo a pensar y me enrollo. La primera reflexión que me hago es… ¿cómo sobrevivían nuestras santas madres con nosotros y nuestros hermanos, esas interminables tardes de verano? Porque antes no eran habituales las "urbas" con pisci, pádel y salón comunitario. Pienso en mi madre y lo dicho, una santa, porque aunque las tardes de piscina me agotan, le tengo que estar eternamente agradecida a esa charca que tenemos en "mi urba". Tener durante mes y medio a los niños a remojo del calor y libres en unos cuantos metros cuadrados, se agradece y mucho. Sólo visualizar a los tres en casa entre cuatro paredes, a 40º empiezo a hiperventilar.

Así es que es llegar de la oficina y empezar a poner bañadores y hacer bocadillos, para cuanto antes, irnos a desplegar toallas, capas, pelotas, manguitos, churros, batidos, toallitas, anti mosquitos y botes de crema por media piscina. La verdad es que lo pienso y con todo lo que llevamos podíamos abastecer las necesidades de media "urba", pero a una que ha sido siempre muy previsora, (soy la reina del "por si aca"), no le gusta que le pille el toro y siempre voy bien provista para evitar contratiempos.

Media hora después de acampar, mis ojos se convierten en seis y mientras los mayores se tiran una y otra vez a la grande, yo hago lo propio con Marina en la pequeña sin quitar ojo a ninguno, pensando en qué año podré hacerme unos larguitos y tumbarme después a leer un libro. El vecino del tercero que se acaba de tirar a bomba y me ha puesto perdida, me hace volver a la dura realidad mientras veo a la del ático hacer realidad mi sueño. Monísima, con un trikini a la última moda, que jamás me podré poner, después de estar nadando un buen rato, se dispone a leer relajadamente. Ya serás madre ya, y entonces tú serás la que te tires media tarde hinchando manguitos y yo nadaré mientras te mire de reojo, pienso con cierta envidia.

Hinchas manguito, das crema, sacas batidos, cambias bañadores, hablas con las vecinas, te bañas más veces de las que te gustaría y así vamos pasando las tardes, mientras esperamos las ansiadas vacaciones, eso sí, lo dicho. Bendita piscina.

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Pues yo debo ser santa como tu madre porque yo, por no tener, no tengo ni bañera, solo ducha, así que imagínate... contando los días para que empiece el cole. jejejee

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