Y el pequeño pollito amarillo salió con su gran globo rojo a pasear por el campo. Y corrió y corrió alegre con su globo toda la tarde, pero sin prestar atención al consejo de su mamá.
Y se hizo de noche, y la mamá pollita muy preocupada por su pequeño pollito amarillo salió a buscarlo. Y se lo encontró llorando bajo un manzano sobre un gran charco de lágrimas.
-¿Qué te pasa? le preguntó preocupada la mamá a su pollito.
-Es que mi globo se ha escapado y se ha ido volando al cielo.- contestó tremendamente triste el pollito.
-No te preocupes- le dijo a su pollito mientras limpiaba sus lagrimones- Mira el cielo, todas esas luces brillantes son los globos que al llegar allí arriba se transforman en estrellas para iluminar los sueños de los pollitos. Ahora tu gran globo rojo será tu luz angel de la guarda- y diciendo esto abrazó a su pollito dulcemente.