A menudo el dormitorio es ese lugar olvidado que solo sirve para dormir después de un duro día de trabajo. Pero, si le prestamos atención, no solo podemos descansar más y mejor, sino que podemos aprovechar el rincón más íntimo de nuestra casa para disfrutarlo como merecemos.
Como decíamos, el objetivo es descansar, pero está claro que ‘dormir’ y ‘descansar’ no son siempre sinónimos. Para ello, debemos elegir una decoración suave, que relaje la vista, que proporcione equilibrio, tranquilidad, relax… en definitiva, crear un ambiente acogedor. El blanco siempre es una apuesta segura.
Para empezar, los mejores suelos son los de madera, desde el oscuro ébano hasta el suave haya. Pero si no tienes suelos de madera, no tienes por qué hacer costosas y molestas obras. Si queremos conseguir calidez, puedes colocar alfombras a juego con la decoración, ya sea a los lados o a los pies de la cama. Y unos cojines apoyados en el cabecero serán el complemento ideal para armonizar los colores.
Y como la naturaleza es muy sabia, lo mejor que podemos hacer es tomar ejemplo de ella: elegir detalles que irradien suavidad y elegancia, como pequeñas ramas, orquídeas, flores secas en la decoración… o simplemente motivos florales-naturales para dar vida a tu dormitorio
Por último, seleccionar para la ropa de cama tejidos naturales como el lino, seda o el algodón. El algodón es el tejido más
práctico y resistente lavado tras lavado, pero si queremos lavar cualquier tejido obteniendo una limpieza impecable además de conseguir que nos dure más tiempo, es importante seleccionar un detergente de calidad como ARIEL, que cuida tanto la ropa blanca como la de color, haciendo que toda tu colada se mantenga limpia por más tiempo.
Así podrás sentirte a gusto cada día en tu lugar de descanso preferido, tu dormitorio. |
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