Tener un escote perfecto, sin estrías ni arrugas, con la piel brillante y aterciopelada, está al alcance de tu mano
Para embellecer esta zona tan sugerente y delicada basta con que la cuides un poco a diario y realices regularmente unos sencillos ejercicios.
Recuerda que la piel del escote es muy fina y frágil, enseguida pierde firmeza y elasticidad, y además se ve alterada por el peso del pecho, los cambios bruscos de temperatura y las malas posturas. Por tanto, es primordial que te decidas a dedicarle un poco de tu tiempo diario y le prestes el mismo interés que, por ejemplo, das a tu cara.
Así se mima la piel de esa zona
- Para hidratarla: Todos los días, extiende por el cuello y el escote una buena crema hidratante, realizando masajes circulares desde el centro del cuello hacia fuera, y luego desde los senos hacia el cuello. Así favorecerás la circulación sanguínea y tonificarás los tejidos.
- Para reafirmarla: Uno de los métodos más eficaces consiste en realizar una exfoliación suave semanalmente. Con la piel seca, masajea delicadamente cuello y escote con movimientos circulares. A continuación, pásate el chorro de la ducha para eliminar las impurezas y toxinas de la superficie.
- Para tonificarla: De vez en cuando, acaba tu ducha diaria con un golpe de agua fría sobre el escote. Así estimularás la circulación sanguínea y la nutrición de los tejidos.
- Para alisarla: Recurre a algún producto cosmético específico que atenuará visiblemente las arrugas, aumentando la consistencia y jugosidad de la piel.
Ejercicios muy eficaces
Estos sencillos ejercicios, realizados unas veinte veces diarias, te permitirán hacer trabajar los músculos pectorales, del cuello y dorsales para exhibir un escote de lo más atractivo.
- Junta las manos como para rezar, levanta los codos hacia fuera y aprieta con fuerza las palmas entre sí.
- De pie y derecha, con los brazos rectos, extiéndelos hacia atrás y levántalos todo lo que puedas.
- Pronuncia 25 veces la letra X forzando la sonrisa.
- Tumbada boca arriba, con las rodillas flexionadas sobre el vientre, coge un libro con peso en cada mano, eleva los brazos en ángulo recto y déjalos caer poco a poco hasta dejarlos en forma de cruz.
- Sentada en una silla con la espalda recta, levanta el brazo derecho y elévalo lo más que pueda, mientras el izquierdo se quedará caído a lo largo del cuerpo para que actúe a modo de contrapeso. Repite este ejercicio alternado ambos brazos.
Y recuerda que… Si sales de noche con un vestido escotado, puedes maquillar esa zona con polvos de sol nacarados que crean un efecto elegante y fantástico.